Un hábito es una rutina. A la hora de comer hay muchos malos hábitos que nos acechan.
Sí, todos los días comemos pero ¿comemos bien? No, los malos hábitos alimenticios nos afectan cada día y en muchos casos son las causas de problemas y enfermedades graves como obesidad.
Desde tu nacimiento se da el proceso de enseñanza-aprendizaje involuntario e inconsciente. Estos malos hábitos alimenticios muchas veces los hemos aprendido sin darnos cuenta.
Los malos hábitos alimenticios son muchos. ¿Quieres conocerlos?
Mal hábito alimenticio #1: No tener un horario
Mal hábito alimenticio #2: Comer más de la cuenta
Mal hábito alimenticio #3: Olvidar la nutrición
Mal hábito alimenticio #4: Comer mucha chatarra
Mal hábito alimenticio #5: Comer realizando otra actividad
Los malos hábitos causan el 80% de los cánceres
“Se dice, y con razón, que el cáncer es una enfermedad de los hábitos personales y del estilo de vida y es importante darse cuenta de que podemos evitar factores que promueven el cáncer”, afirmó Brugarolas.
De hecho, se estima que la incidencia del cáncer se reduciría entre un 30 y un 40% para una misma persona si viviera en plena naturaleza en lugar de en una ciudad con polución, “porque conseguiría protección frente a muchos factores negativos, aunque sufriría déficits en muchos otros aspectos también importantes, por lo que los riesgos no son tan relevantes como puede parecer a primera vista”, indicó el doctor.
Sin embargo, a pesar de que se conocen algunos factores que influyen en la aparición de muchos tipos de cáncer, “el itinerario biográfico de cada tumor es generalmente desconocido”, aclaró Brugarolas.
Es decir, después del primer cambio necesario y fundamental que produce una alteración de una célula cancerosa (llamado iniciación), se tienen que producir otra serie de cambios asociados que pueden darse durante un periodo de latencia muy largo, que puede llevar entre cinco y 40 años. Esta segunda etapa (promoción) presenta una incidencia múltiple de factores repetitivos y concatenados, que van seleccionando las características que confieren la agresividad al tumor maligno.
“Se dice, y con razón, que el cáncer es una enfermedad de los hábitos personales y del estilo de vida y es importante darse cuenta de que podemos evitar factores que promueven el cáncer”, afirmó Brugarolas.
De hecho, se estima que la incidencia del cáncer se reduciría entre un 30 y un 40% para una misma persona si viviera en plena naturaleza en lugar de en una ciudad con polución, “porque conseguiría protección frente a muchos factores negativos, aunque sufriría déficits en muchos otros aspectos también importantes, por lo que los riesgos no son tan relevantes como puede parecer a primera vista”, indicó el doctor.
Sin embargo, a pesar de que se conocen algunos factores que influyen en la aparición de muchos tipos de cáncer, “el itinerario biográfico de cada tumor es generalmente desconocido”, aclaró Brugarolas.
Es decir, después del primer cambio necesario y fundamental que produce una alteración de una célula cancerosa (llamado iniciación), se tienen que producir otra serie de cambios asociados que pueden darse durante un periodo de latencia muy largo, que puede llevar entre cinco y 40 años. Esta segunda etapa (promoción) presenta una incidencia múltiple de factores repetitivos y concatenados, que van seleccionando las características que confieren la agresividad al tumor maligno.
De hecho, se estima que la incidencia del cáncer se reduciría entre un 30 y un 40% para una misma persona si viviera en plena naturaleza en lugar de en una ciudad con polución, “porque conseguiría protección frente a muchos factores negativos, aunque sufriría déficits en muchos otros aspectos también importantes, por lo que los riesgos no son tan relevantes como puede parecer a primera vista”, indicó el doctor.
Sin embargo, a pesar de que se conocen algunos factores que influyen en la aparición de muchos tipos de cáncer, “el itinerario biográfico de cada tumor es generalmente desconocido”, aclaró Brugarolas.
Es decir, después del primer cambio necesario y fundamental que produce una alteración de una célula cancerosa (llamado iniciación), se tienen que producir otra serie de cambios asociados que pueden darse durante un periodo de latencia muy largo, que puede llevar entre cinco y 40 años. Esta segunda etapa (promoción) presenta una incidencia múltiple de factores repetitivos y concatenados, que van seleccionando las características que confieren la agresividad al tumor maligno.
Sin embargo, a pesar de que se conocen algunos factores que influyen en la aparición de muchos tipos de cáncer, “el itinerario biográfico de cada tumor es generalmente desconocido”, aclaró Brugarolas.
Es decir, después del primer cambio necesario y fundamental que produce una alteración de una célula cancerosa (llamado iniciación), se tienen que producir otra serie de cambios asociados que pueden darse durante un periodo de latencia muy largo, que puede llevar entre cinco y 40 años. Esta segunda etapa (promoción) presenta una incidencia múltiple de factores repetitivos y concatenados, que van seleccionando las características que confieren la agresividad al tumor maligno.
Es decir, después del primer cambio necesario y fundamental que produce una alteración de una célula cancerosa (llamado iniciación), se tienen que producir otra serie de cambios asociados que pueden darse durante un periodo de latencia muy largo, que puede llevar entre cinco y 40 años. Esta segunda etapa (promoción) presenta una incidencia múltiple de factores repetitivos y concatenados, que van seleccionando las características que confieren la agresividad al tumor maligno.
El no tener un horario establecido para las comidas es uno de los malos hábitos alimenticios más frecuentes.
Es necesario cambiar este mal hábito para empezar con las lecciones de nutrición.
A veces no sabemos hasta dónde llegar con la comida y comemos más de la cuenta.
Para cambiar este mal hábito, come y mastica despacio para darle tiempo a tu cerebro de mandar la señal de "parar". Equilibra tus porciones.
No hay que olvidar la nutrición al comer. Éste es uno de los malos hábitos alimenticios que más nos conviene modificar.
Procura comer de todos los grupos alimenticios en las cantidades adecuadas. Raciona las grasas y carbohidratos para que luego no te jueguen sucio.
El comer chatarra es algo que no podemos evitar, pero sí podemos impedir que se vuelva una rutina o un mal hábito alimenticio.
El comer realizando otra actividad como escuchar música o ver televisión sí afecta nuestra alimentación porque nos hace comer más y comer más rápido.
Si realmente te importa tu salud, bienestar y apariencia, sacrifica cualquier otra actividad y siéntate a la mesa para comer. Cambiar este mal hábito alimenticio es simple y te traerá grandes beneficios.
Recuerda que los malos hábitos alimenticios tienen mucho que ver en cómo nos vemos y en cómo nos sentimos. Nuestra buena o mala salud se debe en gran parte a los malos hábitos alimenticios.
Es tiempo de conocer todos los malos hábitos alimenticios para que podamos cambiarlos.
Más del 80% de los cánceres están relacionados con los estilos de vida y los malos hábitos personales, como fumar, beber mucho alcohol, vivir en ciudades contaminadas, la exposición excesiva al sol o tomar muchas grasas y pocas frutas y verduras, según el doctor Antonio Brugarolas, director de la Plataforma de Oncología del Hospital USP San Jaime de Torrevieja (Alicante).
Se estima que aproximadamente el 5% de los tumores tienen un origen genético y que la exposición a agentes tóxicos durante el trabajo puede estar detrás de un 10% de los cánceres. El resto, entre el 80 y el 90% de los tumores, están relacionados con el estilo de vida y los hábitos personales.
No solo el Año Nuevo es la época perfecta para hacer nuevas resoluciones y proponerse cambios, cualquier día es bueno si de verdad queremos cambiar. Y ya que se acerca el verano, con operación bikini a la vista, he estado pensando en qué cosas me gustaría dejar de hacer para siempre, esos pequeños malos hábitos que deberíamos eliminar para no sabotear nuestros propios esfuerzos en lucir arrebatadoras.
*Morderse las uñas. Es un problema que tengo desde mi infancia y que he controlado parcialmente. Morderse las uñas no solo es un problema estético, sino que puede deformar los dedos y los dientes, además de producir infecciones y cicatrices.
* Dormir poco: durante la noche nuestro cuerpo repara los daños sufridos durante el día y recupera energías. No darle tiempo a que lo haga repercute en nuestra piel, que lucirá apagada y cansada. Se suele afirmar que es necesario dormir 8 horas cada noche, pero será tu propio cuerpo el que dirá cuánto requiere: escúchalo.
* No hacer ejercicio: no hace falta ir al gimnasio o matarse haciendo ejercicios para mantenernos en buena forma. Basta con bajarse una estación de metro antes de la que nos toca, por ejemplo o subir andando las escaleras de nuestro edificio.
* Mantener una buena postura: con las prisas y todo el trajín diario, muchas veces me encuentro que estoy encorvada, ya sea sentada o de pie. Una buena postura facilita la respiración y la digestión, y mantiene nuestra musculatura abdominal en forma. Además, fortalece la autoestima y hace que la ropa nos quede mucho mejor.
* Descuidar mi cuello, escote y nuca: muchas veces me olvido de mi cuello y escote o peor aún, olvido colocar protector solar sobre ellos. La piel del cuello y escote es muy delicada y fina y soporta además todo el peso de nuestro pecho. Y como tengo el pelo corto, mi cuello termina cada verano del bronceado más oscuro que se pueda concebir. Si bien hay cremas especiales, todavía puedo usar en mi cuello la misma rutina de limpieza e hidratación que sigo con mi rostro.
* Olvidar exfoliarme regularmente: la piel necesita respirar y deshacerse de las impurezas y células muertas, pero qué difícil es recordar exfoliarse en medio de la rutina de los días.
* Tocarme la cara: acá se juntan varios vicios, como el apoyar la cara en las manos, lo que somete la piel a tirones que pueden producir flacidez o el rascar los granitos que todavía me salen, lo que agrava el problema porque los dedos contienen suciedad que puede aumentar la infección o producir más granos.

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